Sir Ken Robinson fue un escritor y asesor internacional sobre educación británico, y gracias a su profesionalidad ha llegado a ser, además, un gran conferenciante; atrapando a los oyentes con temas relacionados con la creatividad, la calidad de la enseñanza, la innovación y los recursos humanos, sin duda, un experto en estos ámbitos.
En una de sus conferencias, “Las escuelas matan la creatividad”, nos hace cuestionar la manera en la que el sistema educacional se enfoca en acabar con la creatividad. Y divide esta charla en tres aspectos: la creatividad humana, el hecho de cómo se va a desarrollar en un futuro y por último, la extraordinaria capacidad de innovación de los más pequeños, los niños. Al principio de su discurso Sir Robinson afirma que todos tenemos interés en la educación; de una forma u otra así es, ya que es ésta la que nos conducirá al mañana, a un futuro desconocido.
“La creatividad es tan importante en educación como la alfabetización”, tras esta aserción, Ken Robinson narra una entretenida y breve anécdota sobre unos niños y la equivocación de uno de los pequeños; a raíz de esto nos damos cuenta de que si algo caracteriza a los niños son los riesgos que toman a modo de alternativa ante aquello que desconocen. No temen equivocarse, sin embargo, debemos poner hincapié en que el hecho de equivocarse no es sinónimo de ser creativo. No obstante, a no ser que estés abierto a fallar y cometer errores nunca lograrás crear algo original. Para cuando los niños son personas adultas han perdido esa capacidad y tienen miedo a equivocarse. Y todo esto se debe, como bien explica Sir Robinson, a los sistemas nacionales de educación, en los que los errores son considerados como una falta grave e inaceptable, de modo que se está educando a la gente para que aparten sus capacidades creativas, y se centren en las mismas cosas, con todo esto, Robinson declara: “la educación nos vuelve menos creativos”.
Después de haberse trasladado de Inglaterra a
Estados Unidos, Ken Robinson percibe que todos los sistemas educativos del
mundo son iguales y tienen la misma jerarquía de materias; teniendo más
importancia las matemáticas y lenguas, seguidas de humanidades y en última
instancia artes. Y en lo personal lo vuelvo a afirmar, además, a medida que vas
avanzando cursos son menos las asignaturas relacionadas con arte, hasta tal
punto que se pierden y la enseñanza se centra solamente en la cabeza, y para
más inri, solo en un lado.
Sabiendo esto podemos decir que nuestro sistema
educativo se basa en la idea de habilidad académica y a continuación, nuestro
conferenciante nos explica el motivo. Cuando todo el sistema fue inventado, no
había sistemas educativos. Todos surgieron para satisfacer las necesidades de
la industrialización, de modo que la jerarquía se fundamenta en dos ideas:
-Aquellas materias que resulten de utilidad para
el trabajo son más importantes que cualquier otra. Con esto nos
percataremos de la probabilidad de que los niños vayan dejando a un lado todas
aquellas actividades que les gusta hacer con el argumento de que nunca iban a
encontrar un trabajo relacionado con eso.
-Por otra parte, la habilidad académica. El concepto de inteligencia se ha distorsionado, ahora inteligente es aquella persona que obtiene resultados académicos más altos y está capacitado para acceder a la universidad, que ha sido preparada gracias al proceso del sistema educativo. Con esto obtenemos la triste consecuencia de que muchas personas talentosas piensan que no lo son porque aquellas materias para las que eran realmente brillantes no eran valoradas ni consideradas importantes.
Según la UNESCO, para los próximos treinta años más
personas en el mundo se van a graduar del sistema educativo que el total desde
el principio de la historia, esto es el resultado de la combinación entre la
tecnología y su efecto en el trabajo. A todo esto le acompaña el hecho de que
los títulos ya no valen nada; en estos momentos, a la hora de solicitar un
trabajo no basta con haberte graduado y tener tu certificado, ahora tenemos que
intentar rellenar el currículum con miles de estudios y grados más; todo esto
debido a la inflación académica.
Por lo tanto, como conclusión opto por cambiar nuestra idea de inteligencia, así como Sir Robinson nos propone. Ya que la inteligencia es diversa, dinámica y única no se puede ceñir a una sola definición y regla. Cada persona es un mundo, hay cientos de puntos de vista, miles de ideas en nuestras mentes, brillantes e innovadoras que en muchos casos no están relacionadas con pura matemática o lengua y no por eso son menos relevantes.





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